El día 30 de agosto fallecía en Zaragoza un notable aragonés, cuyo legado forma parte importante de la historia de nuestra profesión. La UAITIE, le otorgó en el año 2002, a instancias de su Asociación territorial aragonesa el máximo galardón institucional, la Insignia de Oro/Plata.

«Con Jesús Madre Casorrán se va un notable aragonés, profesional a triple título, pues fue, y largamente, docente, gestor y representante de sus colegas. Puesto en teclado y consciente de mi momento emocional, me percato de que los tópicos cobran vigor cuando afectan a los sentimientos propios: se ha muerto un hombre bueno y un buen amigo. Nos unió el amor a nuestra profesión, la Ingeniería Técnica Industrial, a la que Jesús dedicó media vida. Esta dedicación compartida nos deparó muchos años de convivencia, con puntos de vista no siempre coincidentes, pero en todo momento en la convicción de que la controversia directa y sin hipocresía generaba el mejor criterio en la toma de decisiones. Lógicamente, ello es más fácil cuando, como ha sido nuestro caso, existía una base de coincidencias profundas, lo mismo en valores y principios que en creencias religiosas; y, no en último lugar, en la idea de que nuestro deber y vocación requerían estar en todo momento al servicio de Aragón y de España y de su unidad, de su prosperidad y progreso. Acaso habrá quien se pregunte qué relación tienen tales cuestiones con la vida profesional. La respuesta es que tanto el ejercicio docente como la gestión colegial deparan muchas ocasiones para ponerlas en práctica.

Jesús Madre nació y se crio en el Rabal zaragozano, en familia de las clases populares. Ello le hizo amante de las tradiciones aragonesas, con la jota en cabeza, y su admiración por los héroes de los Sitios y por su gesta le impelió, en 2008, año del bicentenario, a publicar un documentado librito que exponía con detalle y por su orden aquellos acontecimientos históricos.

Era perito industrial en dos especialidades, mecánica y textil. Simultaneó con gran sacrificio su dedicación a la industria y a la docencia y llegó a ser director de la Escuela de Peritos e Ingenieros Técnicos Industriales. Profesor dedicado, era fama que incluso los alumnos suspendidos hablaban de él con elogio, circunstancia que descubría su personalidad y sentido de la justicia.

También fue vicedecano del Colegio profesional de Aragón durante muchos años y en su junta constituía el enlace perfecto entre generaciones, quizás a causa de su permanente contacto con el campus con los futuros profesionales. Había recibido por todo ello la distinción más importante de nuestra profesión, la única concedida a un profesional de Aragón, la Insignia de Oro/Plata.

En fin, querido Jesús, no sé si lo que digo sería de tu complacencia. Lo escribo con profundo cariño de amigo, pero también y ante todo, con voluntad de ser objetivo y con mucho respeto hacia tu persona. Descansa en paz».

Escrito en su memoria por Juan Ignacio Larraz Plo, Presidente de la Unión de Asociaciones de Ingenieros Técnicos Industriales y Graduados en Ingeniería de la rama industrial de España (UAITIE).

 

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