“UNA POSTURA SORPRENDENTE”

“LOS MÁSTERES ¿SERÁN UNA GRAN TRÁGALA?”

La realidad objetivada busca imponerse. Pero no siempre se impone a la primera, pues hay quien procura retrasar lo inevitable. En general, lo socialmente saludable es facilitarle el camino, mientras que frenarla suele generar daños indeseables. Si la oposición a lo evidente procede de fuerzas considerables, se requiere entonces mantener tenazmente una moral de combate y una lucha permanente. En favor del cambio necesario debe recurrirse al criterio de oportunidad. Las cosas tienen su momento, pasado el cual todo es más áspero y costoso y el tren del progreso pierde velocidad. Lo cual es repudiable si el motivo es la defensa de intereses corporativistas, como es el caso que vamos sucintamente a exponer.

Puede personificarse esa actitud retrógrada en él, como poco, asombroso presidente de la Federación de Asociaciones de Ingenieros Industriales de España (FAIIE) y en cuantas ocasiones le es posible, sostiene contra razón que los únicos poseedores de las titulaciones de ingeniero son los que se denominan ‘superiores’ a sí mismos, como él hace. Solo que ningún título legal u oficial avala tal pretensión.

Desde el establecimiento en los países que lo suscribieron –entre ellos, España-, el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES, más conocido como ‘Plan Bolonia’) dejó meridianamente claro que los niveles de enseñanza serían –y ya son– tres. El primero, es el Grado, de carácter generalista y profesionalizante. El segundo, denominado Máster, en que se adquiere una especialización. Y el tercero y más elevado, el Doctorado, que, entre otras cosas, faculta para los niveles oficiales más altos de docencia e investigación.

El aludido representante de FAIIE –que, para mayor estupefacción, también preside la sección española de la FEANI– se erige de forma pertinaz en paladín de la modificación de esta normativa europea en nuestro país, según la acreditada táctica del erre que erre, fiado en que la insistencia le dará algún fruto.

¿Y qué importancia tendría que lo obtuviese? Mucha, pues sus planteamientos no son inocuos. Por distintas motivaciones, vienen a coincidir con los intereses de ciertas universidades politécnicas, cuyos rectores ejercen su influencia en la Conferencia de Rectores (CRUE), de tal forma que plantean ante el Ministerio de Universidades la desvirtuación del EEES en España en lo que respecta a las ingenierías.

Sintéticamente, el actual Grado en Ingeniería consta de 240 créditos académicos distribuidos en cuatro cursos. Como dije, la formación es generalista y el título faculta para ejercer la profesión de ingeniero.

Los mencionados rectores de universidades politécnicas proponen una integración del Grado y el Máster, con una duración de cinco a seis años y, como efecto de la operación, una obvia devaluación del Grado, que se difuminaría en el nuevo ‘paquete’ académico. Parte de la triquiñuela, rayana en el juego sucio, consiste en difundir, tanto verbal como panfletariamente, que el Grado en ingeniería no otorga competencia al graduado y que este no puede hacer proyectos si carece del Máster, por no ser ingeniero.

Una de las más visibles causas para la propuesta es que, en las escuelas de Ingeniería, se viene produciendo una baja de matriculaciones porque los alumnos, una vez alcanzado el Grado, se integran de forma inmediata en el mundo laboral. Si el Grado y el Máster resultan soldados y unificados, es obvio que el alumno estará más años en las escuelas, viéndose obligados a cursar los másteres oficiales impuestos con esta argucia, le convenga e interese o no. Las universidades politécnicas deberían asumir el fracaso de su política de másteres oficiales obligatorios y aceptar llanamente que los graduados desean, en su mayoría, encontrar un puesto de trabajo y que, de modo igualmente mayoritario, llevan a cabo su especialización fuera de la universidad.

Ese no es un buen camino y lo apropiado, antes de que el daño sea mayor y se cree una realidad sostenida sobre el papel y las normas abusivas, sería ‘resetear’ la situación. Como ha dicho impecablemente José Antonio Galdón, Presidente del COGITI, «la sociedad no necesita ingenieros superiores ni ingenieros inferiores: necesita a los mejores ingenieros y trabajando todos juntos».

Juan Ignacio Larraz Plo.
Presidente de la Unión de Asociaciones de Ingenieros Técnicos Industriales
y Graduados en Ingeniería de la rama industrial de España, UAITIE.

 

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